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miércoles, 29 de junio de 2011

EL DEPORTE COMO UNA FORMA DE REIVINDICACIÓN DE LOS DERECHOS DE LAS MUJERES



A lo largo de la historia de la humanidad, las mujeres han sido relegadas a una función invisible en el desarrollo de la sociedad, siendo sometidas, discriminadas, ultrajadas simplemente por su género.

En la política, la ciencia y  en la misma religión el papel de la mujer fue irrelevante, hasta mediados del pasado siglo, cuando a través de la organización, grupos de mujeres comenzaron a exigir el universal derecho a la igualdad, comenzó así un largo proceso de reivindicaciones sociales que aún hoy continúa siendo una utopía en algunos países, principalmente en los subdesarrollados. De esta forma las mujeres pasaron de tener prohibida la educación a ser hoy en día –en algunos países- las que ocupan la mayor parte de los salones de clases y con los promedios más altos, no solo han ejercido el derecho al sufragio universal (voto), sino que rápidamente se han insertado en los espacios de incidencia política de los Estados.



Una mujer de hace 60 años, probablemente no se hubiese imaginado todo lo que las mujeres han logrado hasta el día de hoy, pero por más que creamos que este cambio ha sido rápido, han tenido que pasar miles de años, porque la lucha de las mujeres inició con la humanidad y he aquí que encontramos algunas “heroínas” en las diferentes culturas de mundo, pero quizá aún seguimos preguntándonos  porqué los frutos son de reciente data, creo que la mejor respuesta es el nacimiento de una cultura de unión, el estar organizadas, y seguir la brecha que con sangre abrieron sus antecesoras.

En lo que va del presente siglo, se sigue avanzando en la conquista de nuevas reivindicaciones, sin embargo aún falta mucho por recorrer, aunque nuestra constitución establezca en su arto. 27 que todos somos iguales sin importar las condiciones de sexo, religión o raza es muy bien sabido que realizando el mismo trabajo las mujeres ganan menos que los hombres, que en las Instituciones la mayoría de los cargos de poder está en manos de hombres y eso es solo una larga lista de marcadas diferencias  “entre hombres y mujeres”, a pesar de los “esfuerzos” de los países en acortar estas diferencias a través de distintos mecanismo, como Leyes de equidad de género.



LA SITUACIÓN DE LA MUJER EN LA NICARAGUA DE HOY

Leyendo un informe de la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua, he encontrado unos datos muy interesantes, que indican que probablemente el Poder Judicial sea la Institución en donde mejor esté representada la mujer, por ejemplo, la actual presidencia de la CSJ es ocupada por una mujer, el 67% de Jueces de Distrito y el 57% de los Jueces Locales son féminas.

Por primera vez una mujer es la Directora General de la Policía Nacional y en estos momentos es cuando hay mayor representación de Ministras y Viceministras en el aparato estatal, todo parece indicar que los Nicaragüenses estamos preparados para tener nuevamente una mujer presidente, lástima que ninguno de los partidos políticos siente tener entre sus filas una mujer que pueda ganar las elecciones de este próximo noviembre.



EL DEPORTE ES UN DERECHO

Reza un principio universal que: cuerpo sano, mente sana; esta afirmación es muy cierta, el ejercicio estimula el sistema nervioso central, libera las toxinas de nuestro cuerpo, nos aleja del estrés y nos hace vivir más felices, por eso es que todos los gobiernos promueven la práctica de las diferentes disciplinas deportivas.

Por ejemplo el Futbol es el deporte de mayor auge en el mundo, que sigue creciendo a diario, pero es el mejor ejemplo de la discriminación existente hacia las mujeres, porque los salarios exorbitantes de los futbolistas varones son tan antagónicos por las migajas de salarios que reciben las mujeres. Y muchos entendidos en el tema dirán, que esto se debe a que la mujeres no llenan los estadios como los hombres, precisamente ese es el problema, ¿Por qué el futbol femenino carece de espectadores, si es el mismo deporte rey con la única diferencia que es practicado por mujeres?


 Actualmente en Alemania –una potencia del futbol femenino-, se está llevando a cabo la VI Copa Mundial de Futbol Femenino de la FIFA 2011 con la participación de 16 países y sin embargo este evento ha pasado casi desapercibido después de 4 días de haberse iniciado. He visto alguno de los partidos y la verdad que no tienen desperdicio, las chicas han dejado la vida en la cancha, han impregnado mucha pasión, entrega, destreza, técnicas muy buenas y un excelente comportamiento y a decir verdad algunos han estado más animados que los mismos partidos de la pasada Copa de Futbol Masculino.

Felicito a Televicentro canal 2, que fue el único canal de televisión abierta de Nicaragua que se atrevió a pasar los partidos de esta Copa femenina, la narración ha estado buena en general, con alguna cosillas que se deben mejorar, pero todo genial y estas son buenas señales, porque creo que es la primera vez que un canal nuestro transmite un evento de esta naturaleza.

Mujeres apoyemos nuestro género, todavía se me hace inconcebible que en una encuesta realizada en Alemania, país anfitrión, haya tenido como resultado que más hombres que mujeres seguirán estos partidos de futbol. Hace mucho tiempo que el Deporte dejó de ser exclusivo por los hombres, y ese mito de que las Deportistas deben o están obligadas a parecer hombres es cosa del pasado, para muestra las chicas del equipo de Estados Unidos utilizan un uniforme diferente al de los varones, con un toque que resalta la belleza femenina.   


Hasta que los equipos nacionales (masculino y femenino) no participen en ninguna copa y hablando claro creo que moriré primero antes de que lleguen hacerlo –ojalá me trague mis palabras-, siempre le voy a Alemania (masculino y femenino), a ver que tal nos va en esta copa, pero por supuesto que ganará quien mejor trabajo realice.
   
Y ESTA ES LA QUE TODAS QUIEREN GANAR
 

lunes, 20 de junio de 2011

FORMAS ALTERNAS DE RESOLUCION DE CONFLICTOS


La historia indica que las primeras formas asumidas para la resolución de conflictos entre hombres fueron producto de sus propias decisiones. Ya porque aplicaban la ley del más fuerte, o bien porque convenían una pauta de acercamiento que evitaba profundizar la crisis.

En ambos casos se partía del enfrentamiento individual, no existían terceros involucrados, y si eventualmente estaban, en realidad compartían el interés de uno de los contradictores.

La misma "Ley del Talión" fue un avance en estos ejercicios, al impedir que sólo la fuerza brutal fuera la causa motivante de la justicia, logrando una satisfacción equivalente al perjuicio sufrido, aun cuando sea cierto que permanecía la idea de utilizar la bestialidad como vía generadora de pacificaciones.

…Aparece, entonces, una noción superior; una idea que desplaza la confianza hacia una autoridad incuestionable que concentra en sí la representación misma de la justicia.

Son los jueces, auténticos inspiradores del "alma del pueblo" como lo denominan las Leyes de Partidas con gran vehemencia. La jurisdicción, elemento técnico como se diferencia la aptitud de estos depositarios de la confianza pública, organiza un sistema de enjuiciamiento diverso del conocido. Cada uno de esos métodos irán evolucionando, se crearán códigos, se perfeccionarán las instituciones y hasta habrá, con el tiempo, una ciencia encargada de explicar la fisonomía y dogmática de los procedimientos.

A estar por las trascripciones recogidas por Diodoro de Sicilia, los primeros esbozos de la instrucción judicial pertenecen a los egipcios, donde cada parte redactaba sus pretensiones que leían ante el tribunal. Una vez cumplido el procedimiento, se abrían las puertas donde deliberaban los jueces y el presidente se presentaba con un collar de oro en el cuello, del cual pendía una pequeña figura enriquecida con piedras preciosas, que era el símbolo de la verdad o de la justicia.

Más allá de la fábula probable de esta representación poética, lo cierto es que aparecen entre los griegos tribunales de justicia que prohijaron la oralidad (recordemos los famosos alegatos de Pericles), y que fueron el cimiento de la casi perfecta organización romana para su complejo sistema judicial.

Estas estructuras, clásicamente concebidas en tres etapas bien diferenciadas (postulación, debate probatorio y resolución), no variaron en el tiempo. Es más, cada vez fueron más técnicas y formales las sistematizaciones procesales.

Hoy día, a nadie escapa la crisis que padece el proceso como vía pacífica de resolución de controversias entre los hombres. Concurren para ello experiencias notables, como la lentitud intrínseca en el sistema y la onerosidad que a diario aumenta la dificultad en el acceso.
Además, se hace evidente cierta desconfianza a los hombres de la justicia que perjudica la imagen y desacredita la instancia trascendente que la jurisdicción propone.
Hasta se podría afirmar que el regreso a la mesa de deliberación de fórmulas otrora aplicadas son efecto de la desconfianza mencionada.

Es verdad que la constatación no es una realidad presente, sino producto de una evolución en los desatinos que, persiguiendo afianzar el sistema, lo llevaron a extremos de improbable rectificación si el cambio no es absoluto. En este sentido, el aumento geométrico de las causas, la pobreza presupuestaria que particulariza la asignación de recursos, la plétora profesional cada vez más inquietante por su número y calidad resultante, entre distintos registros de variada preocupación, ponen el acento en las alternativas pensadas para lograr la misma seguridad y eficacia que la vía jurisdiccional promete.

Las crisis humanas habitualmente representan una colisión con intereses de otra. Tal enfrentamiento puede tener múltiples explicaciones (escasez de los bienes de la vida; sometimiento de los débiles; ley del más fuerte; miserias del hombre; etc.), es verdad, pero la búsqueda de respuestas, por lo común, se orienta a partir del concepto de lucha (bilateralidad y contradicción del proceso ordinario), donde perviven resabios de la habilidad grecorromana para utilizar el arte de la oratoria. Consecuente natural es el ocultamiento de la verdad; cada pretensión de partes constituye una versión "acomodada" de los hechos. En suma, la difícil misión del proceso judicial para despojarse de este "método adversarial", encuentra posibilidades en otras figuras de menor encuentro conflictivo, donde la técnica de resolución y debate se acuerda voluntariamente, y sin que esté ninguno de los litigantes obligado a recurrir al servicio que se ofrece, como sí ocurre con el proceso judicial.

FORMAS ALTERNAS DE RESOLUCION DE CONFLICTOS

LA MEDIACIÓN

La mediación "es un proceso en el cual una tercera persona neutral, que no está involucrada en el conflicto, se reúne con las partes —que pueden ser dos o más— y las ayuda para que puedan manifestar su particular situación y el problema que los afecta. El mediador facilita las cosas para que los que asisten a la audiencia puedan hablar francamente de sus intereses, dejando de lado sus posiciones adversas.
Mediante las preguntas apropiadas y las técnicas adecuadas, se puede llevar a las partes hacia los puntos de coincidencia y, si ellas no llegan a un acuerdo, el mediador no puede tomar ninguna decisión al respecto porque él no puede obligarlas a hacer o aceptar nada. Llegado el caso, ahí termina la mediación”.
La técnica de esta modalidad se despoja de formalismos. Está reducida a una o varias audiencias que, enfrentando "cara a cara" a las partes, pone de relieve sus posiciones, puntos de conexión y distancia, obrando el mediador tras la solución del caso, sin tener que recurrir a determinados procedimientos verificatorios (esto es, que a nadie se le pide que demuestre tener razón), ni que la opinión que se vierta pueda obligar a alguna de ellas.
Como se aprecia, la mediación parte de una premisa diferente. No se trata de conciliar intereses opuestos que miran una misma situación (contractual o de hecho); sino de encontrar una respuesta pacífica, una alternativa flexible que no tenga el marco preciso de la perspectiva analizada, pudiendo conseguir resultados absolutamente diferentes del cuadro típico que califica la pretensión y su resistencia.

LA CONCILIACIÓN

Conciliar supone avenimiento entre intereses contrapuestos; es armonía establecida entre dos o más personas con posiciones disidentes. El verbo proviene del latín conciliatio, que significa composición de ánimos en diferencia.
En cada una de estas precisiones está presente la intención de solucionar pacíficamente el problema que afrontan voluntades encontradas; arreglo que se puede lograr dentro o fuera del mismo proceso, y antes o después de habérselo promovido.
El interrogante que plantea la conciliación consiste en la utilidad que presta a la función jurisdiccional respecto a la eficacia que de ella se espera.
En efecto, si conciliar es pacificación rápida, cabría colegir que en ese acto estaría ausente la justicia del caso.
La renuncia bilateral —voluntaria—, decía Bentham, debe ser desalentada porque al Estado le interesa que la justicia se cumpla en toda su extensión, y la conciliación esconde, en realidad, un mercado en donde gana quien más regatea.
La conciliación puede ser procesal e instalarse en el curso de un proceso en trámite o en vías hacia ello; o ser pre procesal, y en su caso, estar fuera de la noción jurisdiccional para meditarse como mecanismo alternativo de composición por medio de personas o instituciones debidamente respaldadas.

La conciliación pre procesal. Suele denominársela también conciliación extrajudicial, porque tiende a resolver el conflicto antes de llegar a la esfera litigiosa.
Se trata aquí de observar la actuación de fórmulas compositivas en virtud de la gestión que encaminan mediadores-conciliadores designados por las partes de común acuerdo o seleccionados de organismos debidamente institucionalizados.

EL ARBITRAJE

El arbitraje es el que mayor aproximación tiene con el modelo adversarial del litigio común. Puede definírselo como un método o técnica por el cual se trata de resolver extrajudicialmente las diferencias que intercedan en las relaciones entre dos o más partes, a cuyo fin se acuerda la intervención de un tercero (o tribunal) para que los resuelva.

Existen particularidades de la figura que admiten presentarlos conforme al sistema donde vayan a insertarse.
a) El arbitraje voluntario proviene de la libre determinación de las partes, sin que preexista un compromiso que los vincule.
b) El arbitraje forzoso, en cambio, viene impuesto por una cláusula legal o por el sometimiento pactado entre las partes antes de ocurrir el conflicto.
c) El arbitraje puede ser jurídico o de equidad; en el primer caso se requiere de jueces capacitados en la materia a resolver; mientras que en el otro basta con los buenos oficios (amigable composición).

A su vez, la elección de la vía supone recurrir a árbitros libremente seleccionados, o bien designar a un organismo especializado (arbitraje institucionalizado).
Respecto a las formas, ellas pueden ser pactadas o derivadas a las reglamentaciones procesales ordinarias.

La decisión (laudo) obliga pero no somete, es decir, determina efectos que vinculan el derecho de las partes, pero la inejecución no tiene sanciones de árbitros. En su caso, son los jueces ordinarios quienes asumen la competencia ejecutiva.

El cuadro de situación es auspicioso para el arbitraje. Tanto en su carácter doméstico o interno, como en el internacional, pero falta una tarea concisa de orientación y fomento que disuada la desconfianza

BIBLIOGRAFIA

Formas Alternativas para la Resolución de Conflictos: Osvaldo Alfredo Gozaini.


jueves, 16 de junio de 2011

EL DERECHO REGISTRAL: UNA FORMA DE PROTEGER EL PATRIMONIO



El Derecho Inmobiliario Registral  es un conjunto sistemático de normas que regulan la inscripción del dominio y demás derechos reales sobre bienes inmuebles, los efectos que éstas producen y la organización y funcionamiento del Registro. (Introducción al Derecho Inmobiliario Registral Nicaragüense: Escobar Fornos Iván, pág 25)

Del concepto anterior, se puede afirmar que el principal objetivo del Derecho Registral es “tener constancia de la existencia de un derecho real”, de tal modo que dicho derecho pueda estar protegido frente a terceros. No en vano muchos autores señalan que el Derecho Registral se constituye como la seguridad de los derechos o seguridad del tráfico.

El considerando II de la Ley General de los Registros Públicos, a la letra expresa lo siguiente: “Que los Registros Públicos cumplen un papel importante en la organización y desarrollo económico de una sociedad, con trascendencia en la seguridad jurídica que brindan a los agentes económicos, a las transacciones jurídicas de bienes muebles e inmuebles y a otras actividades que son susceptibles de incorporarse a un sistema de registro seguro y eficiente”.

Según el arto. 30 de la Ley General de los Registros Públicos, Ley No. 698, los Principios Registrales de nuestro Sistema de Registro son:

1.               Inscripción;
Es importante, ya que por una parte sirve de requisito para adquirir la posesión, de prueba y garantía y por otra, sirve de solemnidad para el perfeccionamiento de ciertos actos jurídicos.

2. Legalidad;
Para que puedan inscribirse, anotarse o cancelarse los documentos en el Registro Público, deberán constar en escritura pública, ejecutoria firme, documento administrativo o cualquier otro instrumento público o documento auténtico, expresamente autorizado por la Ley para ese efecto.

3. Rogación;
El procedimiento registral se iniciará con la presentación del documento inscribible en el Registro a solicitud del que tenga interés legítimo o por su representante debidamente acreditado, con excepción de aquellos casos en que el Registrador o Registradora deba de actuar de oficio conforme a lo previsto en esta Ley o a instancia de autoridad competente en los casos autorizados por mandato de Ley expresa.

4. Prioridad;
La Prioridad se determina por la hora y fecha de presentación del documento en el Registro. Se considera como fecha de Inscripción para todos los efectos que deba producir, la del asiento de presentación que deberá constar en la inscripción misma.

5. Especialidad o determinación;
Está basado en la asignación a cada unidad inmueble de  un  folio único y en él se consigne  progresivamente toda la historia jurídica del bien raíz.

6. Tracto sucesivo;
Se dice que “el principio de tracto sucesivo tiene carácter formal por estar impuesto por una norma que no es de Derecho Inmobiliario Registral Material, sino formal ya que pertenece al procedimiento de inscripción y se dirige al Registrador, mandándole que cierre el libro de inscripciones a todo título que pretenda su inscripción cuando no cumpla el tracto sucesivo”.

7. Legitimación;
Conocido en la doctrina como "principio de credibilidad general del asiento", en virtud del cual el asiento produce todos sus efectos mientras no sea declarado inexacto o inválido; su fundamento es esencialmente facilitar la vida jurídica mediante la presunción de que toda apariencia de derecho conlleva a la existencia del mismo.

8. Fe pública registral;
Este principio se fundamenta en la necesaria protección de la seguridad jurídica de los Actos que se realizan como una forma de prevención a terceros de Buena Fe.

9. Publicidad.
El Registro debe entenderse como público. Esta presunción es "juris et de jure" porque no se admite prueba en contrario nadie podrá alegar desconocimiento o ignorancia de lo que aparece inscrito en las formas y/o fichas de inscripción que constan en los Registros Públicos, ni de los títulos que dieran mérito para su respectiva inscripción, los que se encuentran archivados.

domingo, 5 de junio de 2011

REFLEXIONES EN EL DIA MUNDIAL DEL MEDIO AMBIENTE


Decía el Escritor Cubano José Martí que: “La Naturaleza no tiene celos como el Hombre, no tiene odio, ni miedos como los hombres, no cierra el paso a nadie. Los Hombres siempre necesitarán los Recursos Naturales”

EL BIEN COMÚN SUPREMO Y UNIVERSAL, condición para todos los demás bienes, ES LA MISMA TIERRA que, por ser nuestra Gran Madre, DEBE SER AMADA, CUIDADA, REGENERADA Y VENERADA como a nuestras madres… El Bien Común de la Tierra y de la Humanidad pide que entendamos LA TIERRA COMO VIVA Y SUJETO DE DIGNIDAD. NO PUEDE SER APROPIADA DE FORMA INDIVIDUAL POR NADIE, NI HECHA MERCANCÍA, ni sufrir agresión sistemática por ningún modo de producción. Pertenece comunitariamente a todos los que la habitan y al conjunto de los ecosistemas. (arto.1 de la Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y la Humanidad).



Cada 5 de junio, se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente, instaurado por la ONU para crear conciencia sobre los problemas ambientales de rápido avance en los últimos 40 años y buscar medidas y políticas globales que ayuden a mitigar sus efectos en el planeta y reducir al mínimo la contaminación ambiental, promoviendo el Desarrollo Sostenible.

El año 2011 fue declarado por la ONU el “AÑO INTERNACIONAL DE LOS BOSQUES”, en tal sentido para articular acciones y reflexiones, el lema del Día Mundial del Medio Ambiente para este año es: “BOSQUES: LA NATURALEZA A SU SERVICIO” y tiene como objetivo concientizar a la población mundial sobre el futuro de los bosques que aún nos quedan y los espacios naturales, actualmente en peligro a causa de la deforestación, el Calentamiento Global, el cambio climático y la degradación.



El Área de los bosques ocupan una tercera parte de la superficie de La Tierra, en ellos se encuentra alrededor del 80% de la Biodiversidad Terrestre y son los responsable de absorber la mayor parte del Dióxido de Carbono que llega al Planeta, por eso son los llamados “PULMONES DE LA TIERRA”.

A la par de los Océanos y Humedales, los bosques constituyen una barrera importante para enfrentar al cambio climático, ya que liberan oxígeno a la atmósfera y absorben el dióxido de carbono.
Los bosques protegen a los ríos y suelos y en ellos habita más de la mitad de las especies terrestres de plantas y animales, además son un medio de subsistencia para una gran parte de la población mundial.

A pesar de la gran importancia que tienen los bosques para la salud, la economía y en la lucha contra el cambio climático y el calentamiento global, la degradación de los bosques ha tenido un ritmo acelerado en los últimos 50 años, se estima que cada año 13 millones de hectáreas de bosque son destruidas.


Este año, La India , un país que posee una población estimada en 1,200 millones de personas, fue seleccionado por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en compensación de los esfuerzos de su gobierno para impulsar  proyectos ambientales de Reforestación y Preservación de ecosistemas, así como de producción de energía renovable limpia  a nivel mundial. La India planifica uno de los proyectos más grandes de energía verde a nivel mundial que generara 20.000 megavatios de energía solar y 3.000 megavatios de granjas eólicas sobre 50.000 acres en Karnataka en el suroeste de la India. La primera fase de este proyecto de US$ 50 billones de dólares iniciara el próximo año.


La Conservación de los bosques hoy en día representa una forma de mejorar la economía mundial, solo basta con señalar que una inversión de $30 billones para enfrentar la deforestación y degradación de los bosques puede proporcionar un retorno de $ 2.5 trillones en nuevos productos y servicios.


Precisamente, hace un par de días, William Schwartz, Director Ejecutivo del Instituto Nacional Forestal (INAFOR), aseguró que desde diciembre del año pasado hasta los primeros días de junio han ocurrido 248 incendios forestales y 100 quemas agropecuarias, teniendo como resultado la desaparición de un total de 16 mil hectáreas de bosques y pastizales. A esto debemos sumarle la depredación de los bosques producto de la tala ilegal e indiscriminada, que afecta los escasos bosques del país.

PROTEGER LOS BOSQUES ES PROTEGER LA VIDA

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), una manera rápida y fácil de involucrarse es hacer a otros conscientes de los problemas de los bosques. Los gobiernos deben desarrollar e implementar políticas que animen al uso sostenible de los bosques. Deben considerar acordonar áreas habitadas por especies en riesgo de extinción y promover la restauración de bosques donde estos han sido talados.

Las compañías privadas tienen una oportunidad de invertir sabiamente en la nueva Economía Verde mientras desarrollan un estatus socialmente responsable con sus consumidores. Ellos pueden desarrollar procesos de adquisiciones que sólo compren en bosques cuya gestión sea sostenible, como productos certificados por el Consejo de Administración Forestal (FSC).

"Hablamos sobre los recursos naturales como si todo tuviera una etiqueta con el precio. Pero no podemos comprar los valores espirituales en una tienda. Las cosas que estimulan nuestro espíritu son intangibles: los viejos bosques, un río claro, el vuelo de un águila, el aullido de un lobo, el espacio y el silencio sin ruido de motores. Esos son los valores que las personas buscan y que todos necesitan". George B. Schaller


DECLARACIÓN UNIVERSAL DEL BIEN COMÚN DE LA TIERRA Y DE LA HUMANIDAD



Afirmamos que Naciones Unidas es una Organización indispensable para la salvación del mundo a pesar de que estamos plenamente conscientes del poco éxito que ha tenido en todo el tiempo de su existencia. No obstante, las instituciones deben ser evaluadas no por el número de cosas "buenas" que pueden haber hecho, sino por el cumplimiento o logro de su razón de ser. De hecho, cosas que objetivamente pueden ser buenas institucionalmente, pueden llegar a ser consideradas sin éxito y darnos la engañosa ilusión de que todo marcha bien.

Naciones Unidas fue creada con un único propósito: detener lo que se temía era una racha irreversible de conflictos bélicos como las dos grandes guerras en la primera mitad del siglo XX. Se pensó que había que ponerse de acuerdo en un código de comportamiento civilizado entre las naciones y crear una instancia judicial para dirimir controversias sin tener que recurrir a guerras.

Se pensó también que además de respetar el imperio del derecho en las relaciones internacionales, era imprescindible desactivar una bomba de tiempo que más temprano que tarde podría estallar en otra guerra mundial aun más sangrienta que las dos anteriores: el hambre y la pobreza existentes ya hace 64 años. Éstas fueron las razones que llevaron a la suscripción de la Carta de San Francisco y a la creación de las Instituciones de Breton Woods, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, que, en verdad, en vez de propiciar la superación de la pobreza en el mundo, han ayudado a profundizarla más.

Cabe notar que en el tiempo de su creación, Naciones Unidas no tenía la conciencia de la cuestión ambiental y de las graves amenazas que en el futuro iban a desafiar a todos los pueblos. Buscaba con razón el Bien Común de todas las sociedades, que hoy, con la conciencia que tenemos, debe ser enriquecido con el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad.

Analizada Naciones Unidas desde estos dos objetivos esenciales, no podemos dejar de constatar que lamentablemente no ha logrado sus propósitos. Esto se evidencia por el triste hecho de que a una obligación tan importante como la declaración del Estado Palestino sigue sin dársele cumplimiento y agresiones genocidas e invasiones, como las actuales contra Irak y Afganistán, siguen matando centenares de miles de personas, generalmente inocentes, con total y absoluta impunidad.

La inmensa mayoría de los habitantes de la Tierra considera a Naciones Unidas como una institución debilitada, inefectiva y hasta innecesaria. El país más poderoso de la Tierra, poco preocupado con el futuro ecológico de la Madre Tierra, ha ayudado a desmoralizar la Organización al no respectar sus decisiones y al comportarse como su dueño y manipular a su antojo al Consejo de Seguridad.

No obstante, aun reconociendo todas estas críticas como válidas, no dudamos en afirmar que la solución no está en olvidarse de Naciones Unidas. Es nuestra Organización. Fue creada en nombre de «nosotros los pueblos», y estos pueblos consideran abusivo y antidemocrático el privilegio que algunos países poderosos se arrogan de interponer vetos y así bloquear cuestiones fundamentales para el mundo.

Todo eso podemos y debemos cambiarlo si queremos que Naciones Unidas esté al servicio de la Paz y de la Vida, y que en ella se respete el principio de la igualdad soberana de todos los Estados Miembros; sin privilegios de ninguna clase para ninguno; donde decisiones que afectan a todos sean tomadas por todos y no sólo por el pequeño grupo que detenta el privilegio injusto de poner veto; una Organización en la cual todos sean igualmente obligados a abstenerse de cometer crímenes contra la dignidad de la Madre Tierra y de la Humanidad o, de lo contrario, atenerse a las consecuencias, independientemente de que sean o no sean parte de los tratados o protocolos pertinentes. El no ser parte de un tratado no equivale a tener una licencia para cometer el tipo de crímenes que el tratado pretende evitar.

Para salvar a Naciones Unidas hay que reflexionar un poco sobre cómo un desvío tan dramático de los propósitos fundacionales pudo ocurrir. No se puede negar que a los poderosos no les convenía tener una instancia más alta a la cual debieran someterse. En razón de esto, no se creyó en el imperio de la ley en las relaciones internacionales. Desgraciadamente la ley de la selva es decir, el derecho del más fuerte- sigue dominando. Nos negamos a aceptar que algún país revindique excepcionalidad. La Madre Tierra no conoce un «Destino Manifiesto», porque todos los pueblos son sus hijos e hijas queridos, y todos, con igual dignidad y derechos, habitan la misma Casa Común.

A lo largo de los años, en la ONU se fueron introduciendo normas de procedimiento cuyo único objetivo fue limitar el poder de la Asamblea General, centro neurálgico de todo el sistema de Naciones Unidas, y reducir al presidente de la Asamblea General a una figura meramente protocolaria, a pesar de que, según la Carta, es el más alto funcionario de la Organización, con rango de jefe de Estado, y el Secretario General es sólo el jefe de la inmensa burocracia, sometido muchas veces a presiones insoportables por parte de los países pudientes.

Todo esto, sin embargo, se puede cambiar. El poder de la Asamblea General, del Grupo de los 192, puede ser rescatado y, en gran parte, lo fue durante el 63º período de sesiones. Este rescate del poder de la Asamblea General, es decir, la democratización de la ONU, es posible y debe continuar.

Para contribuir a este rescate del poder de "nosotros los pueblos" dentro de Naciones Unidas nos hemos propuesto trabajar en:

I. Una Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad como documento esencial para la reinvención de la ONU y que complemente la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Somos conscientes de que el excesivo antropocentrismo, codicia y egoísmo de la cultura dominante dificultará la adopción de dicha Declaración, pero se logrará.

II. Una Carta de la Organización a tono con las exigencias del siglo XXI ,que deberá garantizar nuestra supervivencia promoviendo el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad.

III. La creación de un Tribunal de notables procedentes de las cinco regiones que integran Naciones Unidas, para conocer acusaciones de crímenes contra el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad interpuestas por miembros de la Organización. Su funcionamiento sería similar al de la actual Corte Internacional de Justicia, con la diferencia de que las condenas no podrán ser ignoradas como hizo Estados Unidos en el caso interpuesto por Nicaragua en su contra en La Haya.

En esta oportunidad presentaremos únicamente nuestra propuesta de Declaración Universal. Posteriormente presentaremos las otras dos.

I. Declaración Universal del Bien Común de la Tierra y de la Humanidad

Preámbulo

CONSIDERANDO que Tierra y Humanidad son parte de un vasto universo en evolución y que poseen el mismo destino, amenazado de destrucción por la irresponsabilidad y por la falta de cuidado de los seres humanos, y que la Tierra forma con la Humanidad una única entidad, compleja y sagrada, como queda claro cuando se la ve desde el espacio exterior, y que, además, la Tierra es viva y se comporta como un único sistema autorregulado formado por componentes físicos, químicos, biológicos y humanos que la hacen propicia a la producción y reproducción de la vida y que por esto es nuestra Gran Madre y nuestro Hogar común. Tomando en cuenta que la Madre Tierra es compuesta por el conjunto de los ecosistemas en los cuales generó una multiplicidad magnífica de formas de vida, todas interdependientes y complementarias, formando la gran comunidad de vida, y que existe un lazo de parentesco entre todos los seres vivos porque todos son portadores del mismo código genético de base que funda la unidad sagrada de la vida en sus múltiplas formas y que, por lo tanto, la Humanidad es parte de la comunidad de vida y el momento de conciencia y de inteligencia de la propia Tierra haciendo que el ser humano, hombre y mujer, sea la misma Tierra que habla, piensa, siente, ama, cuida y venera.

CONSIDERANDO que todos los seres humanos con sus culturas, lenguas, tradiciones, religiones, artes y visiones de mundo constituyen la única familia de hermanos y hermanas con igual dignidad e iguales derechos, y que la Madre Tierra providenció todo lo que necesitamos para vivir y que la vida natural y humana depende de una biosfera saludable, con todos los ecosistemas sostenibles, con agua, bosques, animales e incontables microorganismos preservados, y, además, que el que creciente calentamiento planetario puede poner en riesgo la vitalidad y la integridad del sistema Tierra y que graves devastaciones pueden ocurrir afectando millones y millones de personas y eventualmente inviabilizar la supervivencia de toda la especie humana.

RECORDANDO que hay que renovar y articular orgánicamente el contrato natural con el contrato social que ganó un rol de exclusividad y que propició el antropocentrismo e instauró estrategias de apropiación y dominación de la naturaleza y de la Madre Tierra, ya que el modo de producción vigente en los últimos siglos y actualmente globalizado no ha conseguido atender a las demandas vitales de los pueblos, generando por el contrario un foso profundo entre ricos y pobres.

CONSIDERANDO, finalmente, que la conciencia de la gravedad de la situación crítica de la Tierra y de la Humanidad hace imprescindibles cambios en las mentes y en los corazones y que se forje una coalición de fuerzas al rededor de valores comunes y principios inspiradores que sirvan de fundamento ético y de estimulo para prácticas que busquen un modo sostenible de vivir. Las personas, las instituciones, los líderes políticos, las ONGs, las religiones y iglesias que subscriben esta Declaración ven la urgencia de que se proclame la presente DECLARACIÓN UNIVERSAL DEL BIEN COMÚN DE LA TIERRA Y DE LA HUMANIDAD cuyos ideales y criterios deben orientar los pueblos, las naciones y todos los ciudadanos en sus prácticas colectivas, comunitarias y personales y en los procesos educativos para que el Bien Común sea progresivamente reconocido, respetado, observado, asumido y promovido universalmente en vista del bien vivir de cada uno y de todos los habitantes de ese pequeño planeta azul-blanco, nuestro Hogar Común.

Artículo 1

El Bien Común supremo y universal, condición para todos los demás bienes, es la misma Tierra que, por ser nuestra Gran Madre, debe ser amada, cuidada, regenerada y venerada como a nuestras madres.

I. El Bien Común de la Tierra y de la Humanidad pide que entendamos la Tierra como viva y sujeto de dignidad. No puede ser apropiada de forma individual por nadie, ni hecha mercancía, ni sufrir agresión sistemática por ningún modo de producción. Pertenece comunitariamente a todos los que la habitan y al conjunto de los ecosistemas.

II. El Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad exige proteger y restaurar la integridad de los ecosistemas, con especial preocupación por la diversidad biológica y por todos los procesos naturales que sustentan la vida.

III. El Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad es fortalecido cuando todos los seres son vistos como interconectados y con valor intrínseco, independientemente de su uso humano.

Artículo 2

Para asegurar el Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad es necesario reducir, reutilizar y reciclar materiales usados en la producción y en consumo, garantizar que los residuos puedan ser asimilados por los sistemas ecológicos y buscar el bien vivir a partir de la sostenibilidad de los ecosistemas, en cooperación con los otros y en armonía con los ritmos de la naturaleza.

I. El Bien Común de la Tierra y de la Humanidad resulta de la utilización sostenible de los bienes renovables como agua, suelos, productos forestales y vida marina, de forma que puedan ser repuestos y garantizados para las actuales y las futuras generaciones.

II. El manejo de los bienes no-renovables, como minerales y combustibles fósiles, debe ser realizado de tal forma que disminuya su extinción y no dañe gravemente el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad.

Articulo 3

Adoptar padrones de producción y consumo que garanticen la vitalidad y la integridad de la Madre Tierra, la equidad social en la Humanidad, el consumo responsable y solidario y el bien vivir comunitario.

I. El Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad requiere la utilización sostenible de las energías disponibles, privilegiando las matrices renovables y otras fuentes alternativas como la energía del sol, del viento, de las mareas y la agro-energía.

II. El Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad es potenciado cuando se disminuye al máximo la polución de cualquier parte del ambiente, de forma que se evite los efectos perversos del calentamiento planetario y no se permita el aumento de substancias radioactivas, tóxicas y de otras substancias químicas peligrosas.

III. El Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad no es compatible con la existencia de armas nucleares, biológicas y químicas y otras armas de destrucción masiva, que deben ser eliminadas totalmente

Artículo 4

La biosfera es un Bien Común de la Tierra y de la Humanidad y es patrimonio compartido por todas las formas de vida, de la cual los seres humanos son tutores.

Artículo 5

Pertenecen al Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad los recursos naturales, como el aire, los suelos, la fertilidad, la flora, la fauna, los genes, los microorganismos y las muestras representativas de los ecosistemas naturales y el espacio exterior.

I. El agua pertenece al Bien Común de la Tierra y de la Humanidad porque es un bien natural, común, vital e insustituible para todos los seres vivos, especialmente para los humanos que tienen derecho a su acceso, independientemente de los costos de su captación, reserva, purificación y distribución, que serán asumidos por el poder público y por la sociedad.

II. Los océanos son un Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad porque constituyen los grandes repositorios de vida, los reguladores de los climas y de la base física y química de la Tierra.

III. Los bosques pertenecen al Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad, contienen la mayor biodiversidad del planeta, la humedad necesaria para el régimen de lluvias y son los grandes secuestradores de dióxido de carbono.

IV. Los climas pertenecen al Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad porque son la condición esencial de la manutención de la vida y los cambios climáticos deben ser tratados globalmente y con una responsabilidad compartida.

Artículo 6

Pertenecen al Bien Común de la Humanidad y de la Tierra los alimentos en su diversidad y los recursos genéticos filogenéticos necesarios para su producción, sobre los cuales está prohibido todo tipo de especulación mercantil.

Artículo 7

Son Bienes Públicos de la Humanidad las energías necesarias a la vida, la salud y la educación, los medios de comunicación, la Internet, los correos y los transportes colectivos. Las medicinas producidas por laboratorios privados, después de cinco años pasan a pertenecer al Bien Común de la Humanidad y en emergencias pueden ser hechas inmediatamente públicas.

Artículo 8

Las actividades petroleras y mineras y los agro-carburantes deben estar sometidos a un control estatal y social en razón de los efectos dañinos que pueden tener sobre el Bien Común de la Humanidad y de la Madre Tierra.

Artículo 9

El gran Bien Común de la Tierra y de la Humanidad son los seres humanos, hombres y mujeres, portadores de dignidad, conciencia, inteligencia, amor, solidaridad y responsabilidad.

I. Hay que afirmar la dignidad inherente de todos los seres humanos y su potencial intelectual, artístico, ético e espiritual.

II. La misión de los seres humanos es cuidar y proteger la Tierra y la Humanidad como herencias recibidas del universo.

III. Las comunidades, en todos los niveles, tienen la obligación de garantizar la realización de los derechos y de las libertades fundamentales, creando las condiciones para que cada persona realice su pleno potencial y aporte al Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad.

Artículo 10

Pertenece al Bien Común de la Tierra y de la Humanidad todos los saberes, artes y técnicas acumuladas a lo largo de la historia.

I. El Bien Común de la Tierra y de la Humanidad requiere reconocer y conservar los saberes tradicionales y la sabiduría espiritual de todas las culturas que contribuyen a cuidar de la Tierra, a desarrollar el potencial de la Humanidad y a favorecer el Bien Común.

II. El Bien Común de la Humanidad pide ayudar con recursos financieros, técnicos, sociales e intelectuales a los pueblos pobres y vulnerables, para que alcancen un modo de vivir sostenible y colaboren con el Bien Común.

III. El Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad exige la erradicación de la pobreza como un imperativo humanitario, ético, social, ambiental y espiritual.

IV. La justicia social y ecológica no pueden ser disociadas porque ambas sirven al Bien Común de la Tierra y de la Humanidad.

V. Pertenece al Bien Común de la Tierra y de la Humanidad la equidad de género, la superación de todo tipo de discriminación, la protección de los niños y niñas contra toda violencia y la seguridad social de todos aquellos que no pueden mantenerse por su propia cuenta.

Artículo 11

Pertenecen al Bien Común de la Tierra y de la Humanidad todas las formas de gobierno que respetan los derechos de cada ser humano y de la Madre Tierra y propician la participación activa e inclusiva de los ciudadanos en la toma de decisiones, favorecen el acceso irrestricto a la justicia y cuidan del entorno ecológico.

Artículo 12

El Bien Común de la Tierra y de la Humanidad demanda que se protejan las reservas naturales, incluyendo tierras salvajes y áreas marinas, los sistemas de sustento de la vida en la Tierra, las semillas, la biodiversidad, y se rescaten especies amenazadas y ecosistemas devastados.

I. Controlar la introducción de especies exógenas y someter rigurosamente al principio de prevención a todos los organismos genéticamente modificados para que no causen daños a las especies nativas y a la salud de la Madre Tierra y de la Humanidad.

II. Garantizar que los conocimientos de los varios campos del saber que son de vital importancia para el Bien Común de la Tierra y de la Humanidad sean considerados de dominio público.

III. Es vedado patentar recursos genéticos fundamentales para la alimentación y la agricultura y los descubrimientos técnicos patentados deben guardar siempre su destinación social.

Artículo 13

Pertenecen al Bien Común de la Humanidad y de la Madre Tierra la multiplicidad de las culturas y de las lenguas, los diferentes pueblos, los monumentos, las artes, la música, las ciencias, las técnicas, las filosofías, la sabiduría popular, las tradiciones éticas, los caminos espirituales y las religiones.

Artículo 14

Pertenece al Bien Común de la Tierra viva y de la Humanidad la hospitalidad por la cual acogemos y somos acogidos unos a otros, como habitantes del mismo Hogar común, la Tierra.

Artículo 15

Pertenece al Bien Común de la Humanidad y de la Madre Tierra la socialidad y la convivencia pacífica con todos los con los seres humanos y con los seres de la naturaleza porque todos somos hijos y hijas de la Madre Tierra y somos corresponsables por el mismo destino común.

Artículo 16

Pertenece al Bien Común de la Humanidad la tolerancia que acoge las diferencias como expresiones de la riqueza de la única naturaleza humana y que no permite que tales diferencias sean consideradas como desigualdades.

Artículo 17

Pertenece al Bien Común de la Humanidad la comensalidad que expresa el sueño ancestral de todos los pueblos de sentarse juntos, como hermanos y hermanas de la misma familia, alrededor de la mesa, comiendo y bebiendo alegremente de los frutos de la generosidad de la Madre Tierra.

Artículo 18

Pertenece al Bien Común de la Humanidad la compasión por todos los que sufren en la naturaleza y en la sociedad, aliviando sus padecimientos y impidiendo todo tipo de crueldad a los animales.

Artículo 19

Pertenecen al Bien Común de la Humanidad los principios éticos del respeto a cada ser, del cuidado de la naturaleza y de la responsabilidad universal por la preservación de la biodiversidad y por la continuidad del proyecto planetario humano y los principios de cooperación y de la solidaridad de todos con todos partiendo de los mas necesitados, para que todos sean incluidos en la misma Casa Común.

Artículo 20

Pertenece al Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad la permanente búsqueda de la paz que resulta de la correcta relación consigo mismo, de todos con todos, con la naturaleza, con la vida, con la sociedad nacional y internacional y con el gran Todo del cual somos parte.

Artículo 21

Pertenece al Bien Común de la Humanidad y de la Madre Tierra la convicción de que una Energía amorosa subyace a todo el universo, sustenta a cada uno de los seres y puede ser invocada, acogida y venerada.

Artículo 22

Todos estos ideales y criterios del Bien Común de la Madre Tierra y de la Humanidad prolongan y refuerzan los derechos humanos contenidos en la Declaración de los Derechos del Hombre proclamada en 10 de diciembre de 1948 por la Asamblea de la ONU, que será ahora enriquecida con los derechos de la Madre Tierra y de la Humanidad.

(Elaboración de Miguel d'Escoto Brockmann, ex-Presidente de la Asamblea de la ONU 2008-2009 y Leonardo Boff, profesor emérito de ética de la Universidad de Río de Janeiro)